martes, 10 de abril de 2007

Días 74 y 73

Esto lo he escrito en dos etapas, ayer lunes y hoy. Así que aprovecho para agradecer a Alvar (que yo también soy tu primo, eh?), a Borja y Pablo sus comentarios. Anima saber que hay gente que te sigue, procuraré teneros al día. No se si hay gente que antes envió comentarios, ya que por error mío, en las opciones del Blog (gracias Pablo) había incluido una serie de opciones que, hasta ahora, me imposibilitaba recibirlos. Otra cosa, si queréis dejarme vuestro correo electrónico para contestaros.

Ya ha pasado la Pascua y, en teoría, estoy en la semana más peligrosa, aquella en que los valores están bajando y hay más peligro de cualquier infección, pero me sigo encontrando bien y animado.

Ayer (por el domingo) me vino a visitar mi amigo Manolito y su novia Cristina aprovechando que venían de Madrid de ver teatro y exposiciones. Da gusto estar enfermo, todo el mundo te viene a ver (debe ser igual a cuando te mueres, que aunque seas un hijoputa todo el mundo habla bien de ti), pero también es bueno sentirse querido y que la gente se preocupe por ti, también es un tiempo especial para ello.

Aprovechando que ha pasado la Pascua, me gustaría reflexionar un poco sobre como estoy viviendo está enfermedad. Es verdad que nada sucede por casualidad y que todo tiene un sentido profundo. Cuando las cosas nos van bien no nos detenemos a pensar sobre esto (o si lo pensamos, creemos que es todo por nuestros méritos) pero cuando hay una dificultad grave tenemos dos caminos: rebotarse contra todo y todos (yo no me lo merezco; que he hecho yo; porque a mi) o bien pensar que esto es una cosa buena, una obra de Dios en mi vida. Hay dos cosas claras: Dios habla a través de los acontecimientos, desde los más insignificantes hasta los más fuertes, pero habla siempre (el problema es estar atentos para escuchar, discernimiento); y Dios es amor, con lo cual si Dios habla y es amor todo lo que nos sucede es una manifestación del amor de Dios en nuestra vida. Esto es un poco fuerte porque, si lo pensamos con una mentalidad “normal”, como Dios, que es amor, puede permitir que yo tenga un cáncer, como puede permitir que sufra o que hasta me muera. Dije antes que Dios habla siempre y a mi, concretamente cuando me diagnosticaron esta enfermedad, que fue un tiempo muy difícil porque no se sabía cual podría ser su gravedad (estamos hablando de mediados de febrero), Dios me dijo dos cosas importantes: la primera es que había que rezar, y mucho. La segunda es que me iba a curar. Esto lo vi clarísimo en una lectura que me salió abriendo la Biblia al azar. La lectura es, por si lo queréis ver, Juan capítulo 11, versículos del 1 al 4, habla de la enfermedad de Lázaro y concretamente dice “esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el hijo de Dios sea glorificado por ella”. Y esta lectura, y también, claro, la oración (la mía y la de mucha gente) es la que me está dando fuerza para superar toda esta situación.
Lo que me está ofreciendo Dios con estos acontecimientos es una nueva oportunidad, esto es una suerte porque muchísima gente se muere sin tenerla, un tiempo de, como dice la lectura, glorificar al hijo. A este hijo, Dios lo envió a la muerte, y una muerte terrible, con sufrimiento, pero lo grandioso es que a este hijo lo resucitó, no lo dejó en la muerte, y esto es la garantía, mi garantía, de que yo también puedo resucitar pero para ello es necesario poder entrar esa cruz, en este caso mi enfermedad, que es gloriosa. Cuando hablo de resurrección, no me refiero solo a la del cielo, cuando te mueres físicamente, sino que es posible resucitar a una nueva vida en la tierra y esto es el nuevo tiempo que el Señor me está ofreciendo.
Dice otra lectura de San Pablo que Dios, como Padre corrige a los que ama y en eso estamos…

Esta ha sido una parte muy espiritual, si habéis aguantado os aviso que próximamente enviaré más informaciones “mundanas”.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Buenos días Miguelillo!
Veo que una llamada de Pablo bastará para ponernos a todos a escribir como posesos.
Ayer anduvimos mi querida madre y yo escribiéndote unas palabrillas que sabe Dios a donde se habrán largado. Debo de reconocer que en esto de la tecnología soy una redomada negada o, en mi descargo, que cuando Dios repartió estos dones, yo ya andaba echando unas canastas.
En nada, te has hecho con una recua de fans seguidores del cobarde 1 y el cobarde 2 , que espero no tengan nada que ver con Chiquito de la Calzada. A ver si se pican y se autodestruyen en menos de lo que canta un gallo ( lo digo por el de la Calzada).
Veo que llevas la gesta con espíritu positivo y la mejor compañía, así que sólo va a restar un poquillo de tiempo, ya ni 80 días; los que la Real va a tardar en bajar a segunda.UN BESOTE enorme para ti y para todos los que te rondan, moreno.
Prometo volver y revolver.Mua
Luisi.

Anónimo dijo...

Como sigamos así acabaremos entre todos con el este cáncer, de eso estoy seguro, entre otras cosas porque huirá de esta familia "espantao" y arrepentido. Miguel, si alguna cosa de los Puente se te ha pegado, el cáncer ya no está, creeme.
Leyéndoos a todos revivo el pasado y observo que muy pocas cosas han cambiado, afortunadamente. Te veo fuerte Miguel, como siempre, recuerdo que nadie podía taponarte ante canasta, convencido quedo de que éste no será más que otro partidillo que ganarás sentado. Espero poder escaparme pronto con Eva y Jana a veros, a verte, quizás para el uno de mayo, ojalá. Eva anda estudiando mucho y Jana comiendo cualquier tipo de bien fungible creado por el hombre, puede que lo mejor sea que te la acerque para que te pegue un buen mordisco y así sacarte el grano.
Déjame aprovechar la ocasión para mandar un beso fuerte a todos los que vayan entrando. Espero que dentro de muy poco tiempo podamos todos celebrar tu total recuperación con unos buenos gin tonics. Bueno, Hernán se ha pasado a la manzanilla.
Por cierto Teo, majote, la próxima vez que nos veamos no será en Huesca, te voy a llevar a la Cartuja, no te quejes chaval, que allí sirven buen queso de oveja.
Hablamos pronto.

Anónimo dijo...

Aquí andamos siguiéndote desde África. Me alegra que te lo tomes así de bien y que le veas "la prespectiva" al asuntillo del cancer. Desde luego concordo con Borja en el aspecto de que este modo de mandarte ánimos es mucho más cercano que el teléfono. Un abrazo muy fuerte desde aquí (osea enfrente de tu casa, en el técnico)

Anónimo dijo...

Hola Miguel!! Te saluda el calabazon de Don Benito..Carlos. es con mucha admiracion que he leido todos tus relatos..ole tus cojones!!. Tienes una entereza enorme y me dá una cierta envidia esa Fé que tienes, me recuerdas mucho a mi madre... bueno dejemosnos de sentimentalismos, ya sabes que despues de los 84d, tienes una visita obligada a Don Benito city..por cierto me voy a hora mismo, me comeré unos trigueros a tu salud...Mucho animo Miguel y besos para Mirem y Adaya.